Alberto González Domínguez

González Domínguez

Un hombre bueno y un matemático sabio

El 14 de septiembre de 1982 falleció en Buenos Aires el Dr. Alberto González Domínguez, figura señera de la matemática argentina durante casi medio siglo.

Nació en Buenos Aires en el seno de una familia andaluza; aún cuando por idiosincrasia era totalmente argentino y particularmente porteño, había en su comportamiento muchos de los rasgos señoriales de su estirpe.

Su primera vocación no fue la matemática, cursó durante varios años estudios literarios en la Facultad de Filosofía y Letras en la que adquirió una sólida cultura humanística, el dominio de varias lenguas clásicas y modernas y el gusto por el buen hablar y escribir el castellano, cosa que hacía a la perfección.

Su vocación matemática, acaso ya preexistente, brotó al contacto con Rey Pastor, alrededor del cual giraba toda la matemática porteña de entonces. Pronto pasó de ser discípulo dilecto a colaborador y finalmente continuador en la magna obra del desarrollo de la matemática argentina.

La mayor parte de su vida académica se hizo en la Facultad de Ciencias Exactas de Buenos Aires, de la que fue Decano. Ingresó en 1933 como Ayudante del Seminario Matemático, fue profesor titular en 1947 y emérito en 1971. Su labor como Director del Departamento de Matemática de la Facultad entre 1957 y 1966 y su actuación durante un período aún más largo en la dirección del Centro Regional de Matemática para América Latina, fueron fundamentales para el desarrollo de la matemática en los años cincuenta y sesenta, periodo en que se formaron en Buenos Aires muchos jóvenes latinoamericanos que hoy son distinguidos matemáticos.

Fue miembro fundador de la Unión Matemática Argentina, ejerció la presidencia en varias ocasiones y finalmente fue designado miembro honorario.

En sus últimos diez años de vida González Domínguez centró su labor en la dirección del Instituto Argentino de Matemática del CONICET, que él fundó y desarrolló con pleno éxito.

También actuó en otros organismos; dictó cátedras en la Escuela Superior Técnica del Ejército, que lo designó profesor honorario; fue Director del Departamento de Matemática y miembro del Directorio en la Comisión Nacional de Energía Atómica; fue profesor visitante en las universidades de Chicago, Illinois, California, Hawai, Berkeley y París. Miembro titular, desde 1950, de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Participó en las Academias de Lima, Madrid y Córdoba.

Justa recompensa a su labor fueron los numerosos premios que recibió; entre ellos hay dos especialmente significativos el Primer Premio Nacional de Ciencias en 1950 y el Premio Consagración Nacional en 1978.

La labor de investigación matemática de González Domínguez fue de alto nivel. Sus contribuciones se reparten en los siguientes dominios: Teoría de las Probabilidades; funciones analíticas; integrales de Fourier y de Laplace; series ortogonales; distribuciones y sus aplicaciones a la mecánica cuántica; teoría matemática de los sistemas lineales. Una buena parte de los resultados obtenidos han sido citados y utilizados por otros matemáticos y algunos de ellos han pasado a tratados clásicos como los de Doetsch: "Handbuch der Laplace Transformation", Shoat and Tamarkin: "The problems of Moments", y Zygmund: "Trigononetrical Series".

Es frecuente oír que la matemática es obra de juventud. La afirmación. de ser cierta, tenía que tener excepciones; González Domínguez fue una de ellas; en sus últimos quince años publicó 24 memorias, dos de ellas en 1982. Conservó hasta el último momento su inteligencia lúcida y brillante y su capacidad de trabajo; las dolencias y dolores que le aquejaron no consiguieron deteriorarlas.

Para terminar señalaremos que las características claves de su personalidad fueron la bondad y la generosidad, cualidades que prodigaba a sus amigos y también a los que no lo eran tanto; sabía perdonar ingratitudes y olvidar agravios.

En resumen González Domínguez fue un hombre sabio y un hombre bueno que dedicó su vida a hacer ciencia y a promover el desarrollo de la matemática en la Argentina. Como todo maestro auténtico deseaba ser superado por sus discípulos, los triunfos de éstos eran sus mayores satisfacciones; sepan todos ellos continuar su obra y llevar la matemática argentina a niveles cada vez más altos.

Perfil realizado por el Dr. Manuel Balanzat, para la revista de la Unión Matemática Argentina en 1983.